La verdad es que hay recetas sencillas que, sin hacer demasiado ruido, te cambian un plato por completo. Y esta cebolla encurtida es una de ellas. Porque además de aportar un toque brutal de sabor y color, también es una forma muy fácil de darles vidilla a tus tostadas, bocadillos, tacos o ensaladas.

Y sí, hacerla en casa es muchísimo más fácil de lo que parece. En muy poco tiempo puedes tener un bote listo en la nevera para ir tirando de él durante varios días y alegrarte cualquier comida.
Además, la cebolla contiene inulina, una fibra que ayuda a alimentar la microbiota intestinal y que puede ser una aliada interesante para cuidar tu intestino y tu sistema inmune. Así que esta receta no solo queda preciosa y está riquísima, sino que también tiene ese puntito de autocuidado que tanto me gusta.
Qué es la cebolla encurtida y por qué merece tanto la pena
La cebolla encurtida es una elaboración muy sencilla que se hace dejando la cebolla, normalmente morada, en una mezcla de vinagre, agua y sal. Con unas pocas horas de reposo, la cebolla se va suavizando, pierde parte de su intensidad y gana ese sabor entre ácido, fresco y ligeramente dulce que engancha muchísimo.
Lo que más me flipa de esta receta es que te resuelve mil comidas. De repente un plato sencillo pasa a tener un contraste de sabor súper rico, y sin complicarte nada. Es de esas cosas pequeñas que hacen que comer rico en casa sea mucho más disfrutón.
Ingredientes
Para preparar un bote de cebolla encurtida necesitas:
- 3 cebollas moradas
- 1/2 taza de vinagre
- 1/2 taza de agua
- 1 cucharadita de sal
- Granos de pimienta negra enteros
- Opcional: 1/2 cucharadita de azúcar
También puedes añadir otras hierbas o especias que te gusten, como laurel, orégano o cilantro. Y un chorrito de limón le queda especialmente bien.
Cómo hacer cebolla encurtida paso a paso
Lo primero es cortar las cebollas en rodajas finitas. Después, colócalas dentro de un bote de cristal limpio, presionando un poco para que queden bien aprovechadas. Añade los granos de pimienta negra y, si te apetece, alguna aromática más.
A continuación, lleva a ebullición el vinagre con el agua y la sal. Cuando rompa a hervir, apaga el fuego y vierte la mezcla en el bote hasta cubrir por completo la cebolla.
Cierra el frasco, deja que se enfríe a temperatura ambiente y guárdalo en la nevera. En unas 3 o 4 horas ya empezará a estar lista, aunque el sabor se intensifica más con el paso de las horas.
¿Ves qué fácil? Una de esas recetas que parecen más sofisticadas de lo que realmente son.
Consejos para que tu cebolla encurtida quede perfecta
Hay algunos detalles que marcan la diferencia al preparar cebolla encurtida casera.
Lo primero es usar botes y tapas siempre bien limpios y, si puedes, esterilizados. Hervirlos unos minutos antes de utilizarlos es una buena idea.
Si puedes, elige un vinagre de manzana o blanco lo más natural posible. Mejor aún si no está pasteurizado y conserva la madre, esa parte natural de la fermentación que suele verse como un pequeño poso o nubecita en la botella, y que conserva los compuestos naturales de la fermentación.
Otro punto importante es elegir cebollas bien frescas. Cuanto más crujientes estén al principio, mejor textura tendrán después. Y, por supuesto, asegúrate de que estén bien limpias y sin restos de tierra.
La cebolla debe quedar siempre completamente sumergida en el líquido. Esto es clave para que el encurtido quede bien.
Y si te gusta ese punto entre ácido y dulce, puedes añadir un poco de azúcar o el endulzante que suelas usar. A ver, aquí ya entra tu gusto personal total.
Ideas para usar la cebolla encurtida en tus platos
Una vez que pruebas la receta de cebolla encurtida, empiezas a ponérsela a todo. Queda riquísima en tostadas con hummus o aguacate, en bocadillos, en tacos, en hamburguesas caseras, en bowls, en ensaladas y hasta como topping para platos de legumbres.
Aporta color, frescura y un contraste muy especial, así que es uno de esos básicos que merece la pena tener siempre a mano en la nevera.
Por qué hacer encurtidos caseros en casa
Entrar en el mundo de los encurtidos caseros es una joya. De verdad. Porque es una forma muy sencilla de dar sabor a tus platos, aprovechar ingredientes y experimentar en la cocina sin complicarte nada.
Además, cuando descubres lo fácil y rápido que es hacer algo como esta cebolla morada encurtida, dan ganas de seguir probando con más verduras, especias y combinaciones. Y eso tiene algo muy bonito: empiezas a disfrutar aún más de lo que comes y de cómo lo preparas.
Y para que te animes a probar más conservas caseras sorprendentes que te cambian los platos, te dejo por aquí mis favoritas:
- Berenjenas escabechadas caseras
- Chucrut, el probiótico imprescindible
- Tomates confitados, un básico en tu despensa
A disfrutar y a experimentar, que este mundillo engancha.
Con cariño,
Irene
































