Cuando aprieta el calor de verdad, en mi cocina siempre hay una cosa esperando en la nevera: una crema fría bien fresquita. Son mi salvación esos días en los que no me apetece nada encender ni la vitro, cuando quiero cenar ligero o cuando simplemente necesito algo que me refresque de dentro hacia afuera. Y lo mejor es que casi todas se hacen igual: troceas, trituras y a disfrutar.
Hoy te traigo mis cremas frías favoritas, esas que llevo años haciendo y que tengo a medio mundo pidiéndome. La idea es que elijas la que más te apetezca hoy y, si eres de las mías, que dejes alguna preparada para mañana. Porque comer bien también puede ser práctico.
Estas son mis 5 cremas frías de verano:
- Salmorejo de remolacha (color y sabor a partes iguales)
- Crema de pepino a la hierbabuena (la más fresquita)
- Salmorejo de mango sin pan (cremoso y ligero)
- Gazpacho de sandía (con ese toque dulzón que enamora)
- Crema fría de espárragos (rápida y saciante)
Salmorejo de remolacha
Este es puro espectáculo por ese color rosa intenso que enamora nada más servirlo. Es una versión sin pan de mi salmorejo de calabacín, así que queda cremoso, suave y con ese punto veraniego que refresca un montón. Si te gusta sorprender en la mesa, este es tu recetón.

Ingredientes:
- 1 kilo de tomates maduros
- 300 gr de remolacha pelada y troceada (fresca o ya cocida, como te venga mejor)
- 250 gr de calabacín
- 1 diente de ajo sin el germen (añade más si te gusta el toque)
- 15 gr de vinagre
- 1 cdita de sal
- 100 gr de aceite de oliva virgen extra
Pasos:
- Pon en el procesador los tomates cortados en trozos grandes junto con el ajo y tritura.
- Añade el calabacín (o pan si lo prefieres), la remolacha, el vinagre y la sal, y vuelve a triturar muy bien.
- Incorpora el aceite a hilo mientras giran las cuchillas, para que emulsione y quede cremoso.
- Déjalo reposar en la nevera, mejor de un día para otro, para que se integren los sabores.
Tip disfrutón: si lo quieres más espeso, añade un poco más de calabacín o de aceite. Y si prefieres la versión con pan, cambia los 250 gr de calabacín por 200 gr de pan.
Tienes la receta completa aquí: Salmorejo de remolacha, sin pan.
Crema de pepino a la hierbabuena
Una de las más fresquitas de toda la lista. El pepino y la hierbabuena juntos refrescan de escándalo, y el aguacate le da esa textura cremosa que tanto me gusta. Va genial de entrante, de cena ligera o incluso de merienda.

Ingredientes:
- 1 kilo de pepinos (unos 3 medianos), pelados o no, a tu gusto
- 200 gr de aguacate (1 y 1/2)
- 300 gr de agua fría
- 1 Cda de vinagre (mejor el jugo de media lima si tienes)
- 1 cdita de sal
- 1 puñado de hojas frescas de hierbabuena (o menta)
Pasos:
- Si los pepinos tienen pepitas grandes, quítaselas.
- Pon todos los ingredientes en el vaso de la batidora.
- Tritura hasta que quede una crema fina y homogénea.
- Enfríala bien en la nevera y sírvela fresquita.
Tip disfrutón: si te parece muy grasa para épocas en las que cuidas más las calorías, usa solo un aguacate y añade un yogur (vale uno vegetal, de soja o de coco) o un poco de queso fresco batido. Queda igual de cremosa y ligera.
Aquí tienes el paso a paso: Crema de pepino a la hierbabuena.
Salmorejo de mango sin pan
Este te va a conquistar. Sustituimos el pan por mango y le da una textura increíble y un punto dulzón que lo hace diferente a todo lo demás. Es refrescante, cremoso y encima ligero, perfecto para las comidas y cenas de verano.

Ingredientes:
- 1 kilo de tomates maduros
- 300 gr de mango ya pelado (1 grande o 2 pequeños)
- 1 diente de ajo
- 1 Cda de vinagre (yo uso el de manzana, que es más suave)
- 1 cdita de sal
- 100 gr de aceite de oliva virgen extra
Pasos:
- Tritura todos los ingredientes menos el aceite.
- Cuando lo tengas bien triturado, incorpora el aceite a hilo para que emulsione (verás cómo cambia de color).
- Enfríalo en la nevera y sírvelo bien fresquito.
Tip disfrutón: si el ajo te repite pero te gusta ponerlo, cocínalo 20 segundos en el microondas en un recipiente tapado. Y si lo quieres todavía más espeso, añade un aguacate. Se puede congelar; si al descongelar se queda como cortado, se arregla batiéndolo de nuevo con un par de cucharadas de aceite a hilo.
Te dejo la receta entera aquí: Salmorejo de mango sin pan.
Gazpacho de sandía
Si el gazpacho tradicional ya es refrescante, este ni te cuento. Es una versión sencillísima del de siempre, con ese toque dulzón que le da la sandía y que le va tan bien al tomate. Llevo años haciéndolo y tengo a unos cuantos amigos esperando cada verano a que lo prepare.

Ingredientes:
- 1/2 kilo de tomates rojos y maduros
- 1/2 kilo de sandía en su punto y sin pepitas
- 70 gr de pepino
- 50 gr de pimiento verde
- 40 gr de cebolla o cebolleta
- 1 diente de ajo pelado
- 50 gr de aceite de oliva virgen extra
- 30 gr de vinagre (de manzana)
- 200 gr de agua fría
- 1 cdita rasa de sal
Pasos:
- Pon todos los ingredientes en el robot de cocina.
- Tritura unos 4-5 minutos, hasta que quede todo bien integrado y con una textura suave.
- Déjalo un rato en la nevera para que se asienten los sabores y esté bien frío.
Tip disfrutón: si tienes invitados y no controlas sus gustos, deja el pepino fuera y pon solo un trocito pequeño de pimiento y cebolla, así te aseguras el éxito. Y si te gusta más cremoso, sube el aceite hasta los 100 gr.
Aquí lo tienes: Gazpacho de sandía.
Crema fría de espárragos
Cierro con una que me encanta para variar de salmorejos y gazpachos. Esta crema fría de espárragos es fácil, suave y saciante, y encima alta en proteínas. La tienes lista en lo que tardas en poner la mesa, por sorprendete que parezca, no necesitas ni coger el cuchillo de cocina.

Ingredientes:
- 1 bote de espárragos, con el agua de conserva incluida
- 2 huevos cocidos
- 1 diente de ajo pelado
- 1 Cda de aceite de oliva virgen extra
- 1 Cda de vinagre (de manzana)
- 1 cdita rasa de sal
Pasos:
- Pon todos los ingredientes en el vaso de la batidora, sin dejarte nada.
- Tritura hasta que quede bien integrado, con una textura suave y cremosa.
- Métela un rato en la nevera para que esté bien fresquita.
Tip disfrutón: no tires el agua de conserva de los espárragos, que es la que da la cremosidad. Para servir, un buen chorro de aceite por encima y unas lascas de jamón crujiente le dan un contraste que enamora.
Tienes la receta completa aquí: Crema fría de espárragos.
Cómo elegir tu crema fría según el día
Hasta aquí mis cremas frías para verano. Y si tienes dudas de cual escoger para cada situación, aquí te dejo unas pequeñas sugerencias.
Si hoy vienes con cero energía: la crema fría de espárragos, que se hace en un momento.
Si quieres impresionar en la mesa: el salmorejo de remolacha, por ese color que no deja indiferente.
Si te apetece algo muy ligero y digestivo: la crema de pepino a la hierbabuena.
Si te tira lo dulzón: el salmorejo de mango o el gazpacho de sandía.
Si quieres dejar la comida hecha para varios días: cualquiera de los salmorejos o el gazpacho aguantan de maravilla y mejoran de un día para otro.
Mis trucos para que tus cremas frías queden de escándalo
Después de hacerlas mil veces, estos son los consejos que de verdad marcan la diferencia.
Déjalas reposar en la nevera unas horas, o de un día para otro: se integran los sabores y quedan mucho más ricas y fresquitas.
Añade el aceite de oliva virgen extra a hilo mientras trituras al final. Así emulsiona bien y queda más cremosa.
Ajusta la textura a tu gusto: si las quieres más espesas, añade un poco más del ingrediente protagonista o un chorrito más de aceite; si las prefieres más ligeras, un poquito de agua fría.
Juega con los toppings. Un poco de picadillo de verduras, unos daditos de fruta, semillas, huevo duro o unas gotas de aceite por encima le dan un puntazo al sabor y a la presentación.
Y ya está. Con estas cinco recetas tienes el verano resuelto: ligeras, refrescantes y facilísimas. Si te van las recetas frescas, no te pierdas tampoco mis 5 ensaladas frías de verano y mis recetas para llevar a la playa.
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Con cariño,
Irene
































