Si te apetece un picoteo que parezca “de restaurante” pero se haga con cuatro cosas de casa, estas milhojas crujientes de patatas con queso al horno te van a flipar. Quedan doraditas por fuera, tiernas por dentro y con ese toque de queso y hierbas que hace que no puedas parar (ya te aviso). El gratinado es una locura!

Ingredientes para las milhojas crujientes de patatas
- 4 patatas medianas
- 3 Cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 1 taza de queso rallado (150 gr). Yo usé mozzarella
- 2 Cucharadas de hierbas (mejor frescas): yo puse orégano y romero
- 1 Cucharada de ajo en polvo
- 1 cucharadita de sal
Cómo hacer milhojas de patata crujientes paso a paso
- Lava bien las patatas (si la piel está bonita, puedes dejarla).
- Corta las patatas lo más finas posible. Con mandolina es lo más fácil, y aquí se nota muchísimo para que queden bien tipo milhojas.
- En un bol grande, añade las patatas y suma el aceite de oliva virgen extra, el queso rallado, las hierbas, el ajo en polvo y la sal. Mezcla muy bien con las manos para que todo se impregne.
- Prepara una bandeja de horno con papel de hornear.
- Forma “torres” de patata: pon unas 7–9 láminas por torre, bien alineadas. Truco disfrutón: ve cogiendo también el queso que se queda en el bol y “corónalas” con eso, que luego gratina de maravilla.
- Hornea a 200 ºC, calor arriba y abajo, durante 35 minutos. Vigila al final: la idea es que queden bien doradas, no quemadas.
- Saca del horno, deja reposar 2–3 minutos (para que asienten y no se desmoronen) y sirve.
Trucos para que queden súper crujientes y doradas
- El corte fino es la mitad del éxito: si las láminas son gruesas, te quedará rico igual, pero menos crujiente.
- No amontones demasiado: torres de 7–9 láminas van perfectas para que se haga bien el centro y se dore fuera.
- Si tu horno calienta fuerte por arriba, baja la bandeja a media altura los últimos 10 minutos para que el queso se dore sin pasarse.
- Si quieres aún más toque crujiente, mezcla parte del queso rallado con un poquito más de hierbas y ponlo arriba como “costrita”.
Variaciones fáciles (por si te apetece cambiar)
- Cambia la mozzarella por queso rallado tipo cheddar suave o una mezcla para gratinar.
- Añade un toque picante con pimentón o cayena (poquito, que se nota).
- Para una versión más “fresca”, cuando salgan del horno ponles un puntito de yogur natural con limón y sal (poquísimo, solo como salsita).
Con qué acompañarlas
Estas milhojas crujientes de patatas con queso al horno, van genial como entrante, como cena rápida con una ensalada, o como guarnición para cualquier plato al horno. Y si las haces para invitar, te quedan de esas cosas que la gente ve y dice: “¿pero esto lo has hecho tú en casa?”.
Si te han gustado, te dejo otra alternativa maravillosa. Estas patatas crujientes con parmesano y salsa fit de ajo son un auténtica locura.
Con cariño,
Irene
































